Muchas de vosotras sabéis que hemos iniciado una campaña de recogida de fondos a través de GoFundMe (LINK: https://www.gofundme.com/tierrasparaelhogar) puesto que hemos decidido abandonar las tierras en las que nos encontramos actualmente y re-conformar el santuario en menos de un año.

A raíz de esta situación y de las intensas semanas por la problemática con nuestra bella vaca Margarita, he recordado la fábula tradicional china que viene a continuación…

¿Qué moraleja sacáis de ella?

 

DE CÓMO EL VIEJO TONTO REMOVIÓ LAS MONTAÑAS

Las montañas Taihang y Wangwu tienen unos trescientos cincuenta kilómetros de contorno y veinticinco mil metros de altura.

Al norte de estos montes vivía un anciano de unos noventa años al que llamaban El Viejo Tonto. Su casa miraba hacia estas montañas y él encontraba bastante incómodo tener que dar un rodeo cada vez que salía o regresaba; así, un día reunió a su familia para discutir el asunto.

  • ¿Y si todos juntos desmontásemos las montañas? – sugirió –. Entonces podríamos abrir un camino hacia el Sur, hasta la orilla del río Hanshui.

 Todos estuvieron de acuerdo. Sólo su mujer dudaba.

  • No tienen la fuerza necesaria, ni siquiera para desmontar un cerrejón – objetó –. ¿Cómo podrán remover esas dos montañas? Además, ¿dónde van a vaciar toda la tierra y los peñascos?
  • Los vaciaremos en el mar – fue la respuesta.

Entonces el Viejo Tonto partió con sus hijos, hijas, nietos y nietas. Tres de ellos llevaron balancines. Otras, removieron piedras y tierra y, en canastos los acarrearon al mar. Una vecina, llamada Jing, era viuda y tenía un hijito de siete u ocho años; este niño fue con ellos para ayudarles.

En cada viaje tardaban varios meses.

Un hombre que vivía en la vuelta del río, a quien llamaban El Sabio, se reía de sus esfuerzos y trató de disuadirlos.

  • ¡Basta de esta tontería! – exclamaba –. ¡Qué estúpido es todo esto! Tan viejo y débil como es usted no será capaz de arrancar ni un puñado de hierbas en esas montañas. ¿Cómo va a remover tierras y piedras en tal cantidad?

El Viejo Tonto exhaló un largo suspiro.

  • ¡Qué torpe es usted! – le dijo –. Aunque yo muera, quedarán mis hijos y los hijos de mis hijas; y así sucesivamente, de generación en generación. Y como estas montañas no crecen, ¿por qué no vamos a ser capaces de terminar por removerlas?

Entonces El Sabio no tuvo nada que responder.

 

Nosotras, nosotros, nuestros hijos e hijas somos quienes tenemos en nuestra mano, como El Viejo Tonto y su familia, facilitar la mudanza a las nuevas tierras de El Hogar Animal Sanctuary.

¡200 animales nos necesitan!

 

REFERENCIA:

Fábula china atribuida a Lie Yukou que vivió alrededor del año 350 a.C.

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