Érase una vez en un pueblecito hace muchísimos años, que sus gentes andaban atemorizadas porque un dragón aparecía por sus tierras.

Se rumoreaba que el dragón comía humanos, así que cuando los habitantes le veían llegar, con sangre en sus manos y sacando fuego por la boca, huían corriendo lo más rápido que puede correr una persona, llenos de miedo.

Escena 2 La leyenda del dragón

Un día los pueblerinos se reunieron para buscar soluciones a ese gran problema. No querían ser comidos por el gran dragón, así que pensaron que si le ofrecían a su ganado (ovejas, vacas, cabras, cerdos, gallinas…) satisfarían su enorme apetito. Y así lo hicieron. Cada día, dejaban en las afueras del pueblo a diferentes animales, quienes algo desconcertados se adentraban en el bosque sin saber qué les esperaba.

Escena 3 La leyenda del dragón

Pasado algún tiempo, llegó un día en que no quedaban animales en el pueblo. Ya no había ovejas, ni vacas, ni cerdos, ni gallinas,… ¿Qué iban a ofrecerle al gran dragón a cambio de que les perdonara la vida y no se los comiera?

Los pueblerinos volvieron a reunirse para hablar sobre el tema. Nadie quería morir en sus fauces, así que decidieron hacer un sorteo y dejar en manos del azar quién se sacrificaría ofreciéndose como comida para el gran dragón.

Escena 4 La leyenda del dragón

Y así lo hicieron. Pusieron los nombres de todos los habitantes del pueblo escritos en papelitos dentro de una cajita y el Rey se encargaría, con los ojos cerrados, de sacar el papel con el nombre del poco afortunado.

Todos estaban expectantes cuando el Rey leyó el nombre que aparecía escrito en el papel seleccionado… Le había tocado a la princesa!

El Rey desesperado y temiendo por la vida de su hija, prometió riquezas a aquel que se ofreciera voluntario para sustituir a la princesa en el menú del gran dragón, pero nadie aceptó.

Así que con lágrimas en los ojos, el Rey se despidió de su hija, la cual puso rumbo hacia el bosque, en busca de la guarida del gran dragón.

Escena 5 La leyenda del dragón

La princesa después de andar y andar, llegó a su destino y con voz firme pero temblorosa llamó al gran dragón: ¡Dragón! ¡Gran dragón!

De repente, de detrás de unos preciosos rosales asomó la temible bestia. La muchacha se paralizó por el miedo, pero algo pasó…

El gran dragón se acercó a ella con timidez y le ofreció la rosa más bonita del precioso rosal. La princesa, desconcertada calmó sus miedos al descubrir tras la dulce mirada del gran dragón, mucha ternura y bondad. Deprisa, buscó en su mochila y sacó lo más valioso de sus pertenencias, su libro preferido, el cual le ofreció como regalo.

Escena 6 La leyenda del dragón

Tras este extraño y curioso encuentro, comenzaron a hablar. El gran dragón le contó a la princesa que era agricultor, que vivía en el bosque para poder cultivar todo tipo de ricos vegetales en su gran huerto. Un huerto que ha tenido que ampliar para producir más alimento, ya que su familia también se había ampliado. El gran dragón se encontraba con animales perdidos y asustados por el bosque casi todos los días, así que los acogía en su casa y les ofrecía cobijo y alimento. Ovejas, vacas, cerdos, gallinas… Ahora vivían juntos, como una gran familia.

Escena 7 La leyenda del dragón

El gran dragón también era jardinero, le encantan las rosas! Tiene muchos rosales y le gusta cuidarlos para que sus rosas sean las más bonitas del reino. Pero a veces se pincha con sus espinas, y de cada gotita de su sangre nacen nuevos rosales, con rosas a cada cual más preciosa.

¡Eso lo explica todo! – exclamó la princesa.

¡Todo ha sido un gran malentendido! – dijo la princesa aliviada.

Escena 8 La leyenda del dragón

De repente, de entre los árboles apareció un joven a lomos de un cansado caballo. Portaba una armadura y empuñaba una gran espada en su mano derecha.

¡Soy San Jordi y vengo a salvar a la princesa! ¡Voy a matarte maléfico dragón! – gritó el caballero.

El gran dragón y la princesa asombrados se miraron y… empezaron a reír a carcajada limpia.

Escena 9 La leyenda del dragón

El caballero, desconcertado se bajó del caballo y pidió explicaciones. Cuando supo la verdad también se desternilló de risa. ¡Debemos descubrir la verdad! ¡Todos los habitantes del pueblo deben saberlo! – exclamó San Jordi convencido.

El gran dragón tuvo una idea genial. Invitaría a todos los pueblerinos a comer a su casa y les prepararía un delicioso manjar con los vegetales de su huerto, y así, arreglar la situación de temor y desconocimiento en la que vivían por culpa de un malentendido.

Escena 10 La leyenda del dragón

Y así fue. Por fin todos descubrieron la verdad. Y aprendieron una gran lección: no prejuzgar por el aspecto o por lo que otros rumorean.

A partir de aquel día, humanos y animales del reino vivieron en paz, juntos como una familia, respetándose y ayudándose en todo. Y cada 23 de abril, recuerdan ese gran día, regalando rosas y libros, como los que se regalaron el gran dragón y la princesa.

Escena 11 La leyenda del dragónY como regalo, os dejamos el cuento para descargar en pdf, tanto la versión en castellano: LA LEYENDA DEL DRAGÓN_para descargar, como en catalán la llegenda del drac_per descarregar.

One thought on “La leyenda del dragón (adaptación de la leyenda de San Jordi)

  1. Muy bonita la adaptación, pero me gustaría más sin el caballo usado como trasporte

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