Separaciones de bebés

Estos días he hecho una reflexión como maestra de Educación Infantil.

Los peques de la clase de 3 añitos empezaron su periodo de adaptación al cole. Para algunos son unos días de incertidumbre, de desconcierto. Se les descoloca su vida.

Cambian sus rutinas, son separados de sus seres queridos, van con otras personas que no reconocen y además a un lugar nuevo, que por mucho que ofrezca un ambiente alegre, de juegos, canciones, bienvenidas y amabilidad, sigue siendo algo extraño.

A las familias les pasa otro tanto. No dejan de pasar por ratos de ansiedad, agobio incluso. ¿Cómo le irá, cuidarán de mi pequeñín, que todavía no pide bien la pis; que mira que no come apenas; que no se queda cómodo con extraños…?

Y aquí me vinieron a la mente todos esos bebés animales que son separados de sus mamis, de sus familias, de su grupo seguro y de su entorno conocido aunque fuera por poco tiempo.

Que no son tratados como seres que sienten en absoluto. Arrastrados, pegados, lastimados de muchas formas. Sin prestar atención a su ansiedad, tristeza, miedo, terror.

Lo que queda de sus días ya sabemos cómo lo pasarán.

Estos bebés humanos tienen suerte. Volverán al seno de su Hogar. Tendrán amor.

Hice una actividad con mis alumnos-as sobre cómo cada uno debe estar con su mami, papi… al salir del cole. Y utilicé un juego que relaciona a cada adulto con su peque, pero de raza animal.

Porque ellos también se quieren y cuidan. Y eso es importante saberlo. Porque no deberían ser separados y crecer seguros, amados.

La enorme tristeza que se puede sentir como veganos-as debe darnos fuerza y hacernos seguir adelante difundiendo que también ellos, nuestros compañeros y compañeras de planeta, forman lazos familiares, sienten amor y dan cuidados a los suyos, incluso a los que adoptan, como hacemos los humanos.

Y la empatía se enseña desde chiquitos. Con amor.

Ana Martín.

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